
Planificar un viaje por carretera no solo implica elegir el destino, sino también tomar medidas de seguridad para disfrutar del trayecto sin contratiempos. Estos consejos ayudan a reducir riesgos y a manejar con mayor tranquilidad.

Antes de salir, revisa el estado general de tu auto. Verifica frenos, luces, niveles de aceite y anticongelante, así como la cantidad de combustible necesaria para llegar a tu destino o a la siguiente estación de servicio. Un chequeo previo puede prevenir fallas inesperadas.

Las llantas merecen especial atención. No es cierto que solo deban cambiarse cuando están lisas: los surcos deben tener al menos 2,5 mm de profundidad para circular de forma segura. Si ya tienen uso, es recomendable rotarlas de posición y de lado para lograr un desgaste parejo y mayor durabilidad.

Evita manejar cansado. La fatiga es una de las principales causas de accidentes. Si no descansaste bien o llevas muchas horas al volante, detente. Realiza pausas cada dos o tres horas, estírate y mantente hidratado. Tu estado físico es parte esencial de la seguridad. Mantén una velocidad moderada y respeta los límites establecidos. Adapta tu conducción a las condiciones del camino, especialmente en caso de lluvia, niebla, curvas pronunciadas o zonas con animales.

Siempre que sea posible, evita manejar de noche, ya que la visibilidad es menor y el riesgo aumenta. Si debes hacerlo, utiliza rutas seguras, mantén las luces en buen estado y avisa a alguien sobre tu recorrido. No uses el celular mientras conduces. Programa el GPS antes de arrancar y utiliza comandos de voz. Una distracción mínima puede tener consecuencias graves.

Por último, lleva un kit de emergencia con botiquín, gato y llave de cruz, señalización reflectante, linterna, cargador portátil, cables pasa corriente, agua y algún alimento. Un viaje seguro comienza con la prevención.












