
Bruselas es una de esas ciudades que sorprende desde el primer paseo. Aunque muchos la conocen por ser la capital política de Europa, la ciudad también destaca por su arquitectura, su historia, sus museos y una cultura que parece no tener fin. En apenas 48 horas es posible recorrer algunos de sus rincones más emblemáticos y entender por qué es considerada la cuna del Art Nouveau, del surrealismo y del cómic europeo.

El primer día puede comenzar en la impresionante Grand Place, considerada el corazón histórico de la ciudad. Desde allí, la ruta continúa hacia el famoso Manneken Pis, uno de los símbolos más queridos de Bruselas, para luego recorrer el Palacio de Justicia, la Puerta de Halle, la elegante Place du Petit Sablon y el Jardín Mont des Arts, que ofrece algunas de las mejores vistas urbanas.

La jornada puede seguir por el Palacio Real, el Parque de Bruselas, la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, las Galerías Saint Hubert y la tradicional Rue des Bouchers.

El segundo día está dedicado a la faceta más moderna y cultural de la ciudad. La Ruta del Cómic y el Museo del Cómic permiten descubrir el legado de personajes como Tintín y otros íconos creados por dibujantes belgas.

Luego, el Barrio Europeo y el Parque del Cincuentenario muestran otra cara de Bruselas. Más tarde, la Basílica del Sagrado Corazón, el impresionante Atomium y Mini Europe completan la experiencia antes de cerrar el recorrido en el Palacio de la Bolsa y el animado barrio de Saint-Géry.

Bruselas tiene algo para todos: arte, historia, gastronomía y una personalidad única que se siente en cada esquina. Quizás 48 horas no sean suficientes para descubrirla por completo, pero sí alcanzan para enamorarse de una ciudad que combina tradición y modernidad como pocas en Europa.












